Uno se completa cuanto más se conoce. Y no es solo metáfora esto de comprender con el cuerpo. En todos estos años de práctica de yoga, una práctica totalmente autentica en la que muchas veces me perdí y me volví a encontrar, me caí y me volví a levantar, me di cuenta que en cada torsión libero todo mi potencial de flexibilidad, en cada extensión puedo abrir mi corazón, en cada flexión soy capaz de obedecer y adaptarme, en cada equilibrio puedo desheredar todo mi karma.
En cuanto domino el espacio entero, desaparezco. Y me río sin parar.
