El ejercicio de hacer tu paleta diaria de color y manchar
una hoja es un acto chamanico esencial que nadie hace.
¿Por qué no prueban? Está buenísimo. Es comprar temperas, un pincelito y en cualquier hoja manchar y manchar, con los colores de una paleta que vos hagas. Es decir no vale poner el color que viene. Hay que hacer el color, mezclar, hacerlos nacer desde el centro mismo de tu espíritu. Y manchar, sin dibujar nada intencionalmente.
Es muy difícil. Pero es un gran dialogo de amor, una invocación, un afinado intento sensible de abrir los ojos hacia adentro.
El de la foto es Lauti mi maestro de pintura, en plena acción.