lunes 23 de enero de 2012

La delicia del misterio.

Llevo dentro mío otro pedazo de nosotros, una manifestación de un encuentro particular que servirá a la humanidad entera y la humanidad entera le servirá para crecer. Soy un canal para que la vida, la intensa vida que no puede vivir sin expandirse constantemente, con su poder vertiginoso y hambriento, se manifieste: soy su medio expresivo.Todo ese torrente energético, esa atracción hacia lo latente pasa a través mío, a cada instante-
¿Cómo hacer para no ofrecer ninguna resistencia ante tanta inmensidad? ¿Cómo hacer para entregarse constantemente y flotar en caída libre? ¿En qué puedo practicar, concreta y diariamente el acto de la confianza en ella, en ese terrible poder que puede hacer latir mi corazón con tanta fuerza?
La vida me posee. 
No puedo parar de sonreír, de temer, de reírme a carcajadas satisfechas, de llorar con una angustia desconocida. Bailo en las sombras. Siento mucho poder. No puedo parar de comer frutas y tomar agua muy fresca y sentir que doy vida, que la vida se da a través mío, que se dan todas las energías de los elementos en sintonía única para que venga un cuerpoespiritu, así : desde la nada, desde lo infinito a lo finito, para hacer luego el camino inverso.
Un nuevo cuerpo recipiente de misterio. Particular único, brillante, fogoso, ventoso, pleno de alegría. Lo veo nacer riéndose en el medio del dolor, entregándose al gozo de la vida que siempre es un poco doloroso. Hablo del gozo de estar en la piel ¿me entienden? De estar en los huesos, pero no ser eso exactamente. Del gozo de estar. De habitar el espacio, sin decirlo, sin mirarlo. Estar por los demás. Estar para ellos, sin ellos. Llegar a esto y después irse. Qué extraño transito, que delicia.
Qué fruto delicado e invencible, el fruto de los amantes.